¿Existe el pescado orgánico?
El pescado orgánico existe y será cada vez más habitual encontrarlo en la pescadería del supermercado. Al igual que con otros productos, la etiqueta orgánica será una garantía de ciertos aspectos de la vida del animal, así como del medio ambiente en el que éste ha se ha criado.
Cómo se crían peces orgánicos
Un aspecto muy importante de los peces orgánicos, que puede parecer un tanto raro, es que el animal que se va a certificar no tiene que ser salvaje, sino que sólo puede ser criado en una piscifactoría. Se trata de un elemento muy reciente de la producción pesquera: en 2009 se introdujo el reglamento europeo sobre peces orgánicos y el sector se encuentra todavía en fase de adaptación.
Los productores que deciden seguir este camino, certificando su pescado como producto orgánico, deben seguir una rigurosa reglamentación: en primer lugar, el número de peces orgánicos por metro cuadrado debe disminuir, haciendo que los animales estén menos estresados y provocando al mismo tiempo que los antibióticos no sean tan necesarios. En la misma línea, las intervenciones veterinarias deben llevarse a cabo con mayor ligereza, alimentando a los animales con productos naturales y ecológicos.
El resultado de estas elecciones son peces que desarrollan una musculatura más acentuada y, según muchos, un mejor sabor. El factor negativo suele ser un precio más alto, como resultado de una tasa de crecimiento más lenta, pero el medio ambiente lo agradece, especialmente por la drástica reducción en el uso de productos químicos.
Cómo reconocer el pescado orgánico
Además de una marca y una etiqueta, presente en la mayoría de los casos en el pescado orgánico, una forma segura de reconocerlo es la estacionalidad y el origen: en la mayoría de los casos, el pescado de piscifactoría proviene de países lejanos, incluso cuando no podríamos capturarlo en el país en el que se vende.
Otro aspecto que puede ser determinante es el tamaño: los peces orgánicos tienden a ser más grandes que sus homólogos convencionales. Se respetan los tiempos de crecimiento natural, favoreciendo peces más grandes y maduros al precio de un poco más de paciencia.
