Ya no pescaremos más peces, se producirán en tubos de ensayo
El desafío parece a primera vista imposible: conseguir reproducir el sabor y la consistencia de un pez normal, con su chisporroteo y olor característico que te invita a comerlo. Todo esto sin pescarlo y, de hecho, sin peces, para ser más exactos. Porque el futuro podría estar marcado por animales acuáticos producidos directamente en un tubo de ensayo, sin rastro de redes de pesca despiadadas y peces que sufren, algo que ya se ha hecho con carne de res y de pollo.
¿Sushi de laboratorio?
Cada vez es más evidente que cierto tipo de crianza ya no es sostenible. Y no solo eso, son cada vez más los que no quieren hacer sufrir a los animales, y esta solución podría proporcionar una alternativa cruelty free a los peces tradicionales. El problema, sin embargo, es evidente: ¿cómo se reproduce el sabor, el olor y la apariencia de algo que ha vivido y nadando en los océanos, sin que esas células hayan realmente vivido así?
Para resolver este problema, los investigadores recurrieron a las células madre, las mismas que se utilizan para producir carne en el laboratorio, o en medicina para reparar los músculos dañados. Brian Wyrwas y Mike Selden, de 24 y 26 años, respectivamente, comenzaron a aplicar su experiencia en cultivos celulares con un propósito que solo en apariencia, pudiera ser menos noble que la propia medicina. Hasta ahora han logrado aplicar esta tecnología a la lubina, la tilapia, la perca y la anchoa, aunque el verdadero objetivo es el rey de la cocina japonesa, el atún rojo.
Estos jóvenes empresarios no han subestimado tampoco la parte económica ya que las células madre de los peces pueden replicarse a temperatura ambiente, mientras que para los mamíferos terrestres se necesitan aproximadamente diez grados más, lo que aumenta los costos de producción y la energía requerida.
Pero, ¿eso estará bueno? Pues por desgracia, el sabor es absolutamente neutral, pero esto solo es un problema si no confías en los aromas que se podrían agregar más adelante. Los japoneses dedicados a la producción de surimi han perfeccionado el arte de convertir migas de merluza en langostas o centollos jugando con especias y azúcar. En cualquier caso, quédate tranquilo (al menos por un tiempo), que los peces de laboratorio no llegarán a los supermercados hasta 2019.
