Tres formas de iniciarse en la meditación
Tomarse tiempo para uno mismo es una elección fundamental para iniciar el camino de la meditación, ya que sólo quince minutos al día pueden aportarnos enormes beneficios. La meditación, de hecho, despeja la mente, cambia la forma en que interactuamos con los demás y la forma en que nos sentimos con nosotros mismos.
Los primeros pasos para comenzar a meditar
Para comenzar un camino de meditación puede haber varios puntos de partida. Os presentamos tres maneras diferentes:
Mindfulness
Siéntate en una posición cómoda y cierra los ojos. Empieza a respirar profundamente por la nariz y luego exhala todo el aire por la boca. Al exhalar suelta todo lo que te preocupa y pesa en tu interior.
Continúa inhalando y exhalando suavemente, escuchando a tu cuerpo mientras se relaja. Mientras tanto, comienza a contar tu respiración en silencio y cuando llegues al número diez comienza a contar de nuevo.
Si la mente se distrae es completamente normal; en ese caso, vuelve a concentrarte en la respiración. Mantente en posición respirando y escuchando tu respiración y tu cuerpo durante el mayor tiempo posible. Cuando te sientas listo, abre los ojos y vuelve al presente.
Auto observación
Otra forma de empezar a acercarse a la meditación es la auto observación; la forma de alcanzar la plenitud del momento presente. La auto observación, de hecho, es el proceso que permite a uno mirar dentro de sí mismo sin juicio, abandonando cada pensamiento de desaprobación y cada prejuicio mirando sólo al yo completo, en sus más pequeños movimientos y en sus más grandes sentimientos, con una conciencia honesta.
Una mirada neutral hacia adentro, observando sensaciones y sentimientos. Una apertura interior al flujo de los pensamientos, prestando atención a cuando fluyen, cuando encallan y cuando se repiten.
En la auto observación uno es testigo de todo lo que está pasando, sin ningún deseo de cambiar, manipular o participar en lo que uno encuentra. Simplemente estás sentado contigo mismo.
Diario
Llevar un diario también puede ser una gran manera de comenzar un viaje de meditación. La escritura, de hecho, ayuda a prolongar la meditación, a liberar tensiones pasadas y ansiedades futuras. Verter las palabras desde el corazón y dejarlas fluir aporta gran calma y claridad. La escritura te permite iniciar un diálogo contigo mismo y con lo que sucede a tu alrededor.
La escritura también ayuda a reducir el estrés y a dormir mejor; aumenta la inteligencia emocional y permite una conexión más profunda con lo que se está escribiendo.
Por último, escribir nos hace ser propensos y estar motivados para lograr aquello sobre lo que escribimos.
Comenzar a meditar puede ser un paso importante en la historia de cada persona que, gracias a la aplicación de métodos sencillos, puede alcanzar un conocimiento más profundo de sus pensamientos y de la forma en que interactúa con ellos y con el mundo.
