¿Será la hierba la fuente de proteínas del futuro?
Vivimos en una época en la que asistimos a un continuo aumento demográfico que además de otros problemas, trae consigo el de alimentar a una población creciente. Hoy en día, sólo los países del Tercer Mundo y los países en vías de desarrollo se ven afectados por este flagelo, pero pronto el problema se extenderá al resto del mundo. Aquí es donde entran en juego los esfuerzos de los científicos por encontrar fuentes alternativas de proteínas. El hecho de que la hierba sea la fuente de proteínas del futuro, por ejemplo, puede sorprender, aunque no demasiado.
Una nueva fuente de proteína vegetal
Son principalmente los vegetarianos y los veganos los que dirigen su atención a las proteínas alternativas para llenar el hueco nutricional que deja la falta de carne, pescado y, en el caso de los veganos, huevos y queso. Ciertamente entre los sustitutos más famosos destaca la soja, utilizada de mil y una maneras, desde la preparación de bebidas vegetarianas hasta las proteínas deshidratadas, que devuelven productos similares en textura y uso a la carne. Según un grupo de científicos de la Technical University of Denmark’s (DTU), el National Food Institute y la Aarhus University, es posible utilizar la hierba como fuente de proteínas para el consumo humano.
Sin embargo, para que esto sea posible, es necesario desarrollar una forma de "destilar" las proteínas y hacerlas digeribles para el cuerpo humano. La parte fibrosa de la hierba, especialmente la variedad lolium, se transformará en polvo con un perfil de aminoácidos similar al de la soja, los huevos y el suero. ¿Quién hubiera pensado que una hierba como la cizaña podría convertirse en algo comestible? El futuro de los alimentos, según los investigadores, estará hecho de muchos productos derivados de la hierba como fuente de proteínas. Estas no sólo podrían convertirse en la principal proteína de los vegetarianos y veganos, sino que también, gracias a su alto valor nutritivo y a la facilidad de transporte, en una solución para combatir la malnutrición en los países más pobres.
Es cierto que la idea de extraer proteínas de la hierba y conseguir que sean aptas para el consumo humano no es nueva. Fue en el año 2002 cuando un equipo de investigadores financiados por la Unión Europea descubrió el rubisco, una proteína vegetal extraída de la alfalfa. Desde entonces parece que no ha habido grandes desarrollos, así que todo lo que tenemos que hacer es esperar y ver si el ryegrass se convertirá en la proteína del futuro.
