La agricultura orgánica: una oportunidad para las economías emergentes

El hecho de que la agricultura orgánica sea una oportunidad para las economías emergentes tal vez no sea una noticia nueva, pero esta vez son los propios agricultores de los países en desarrollo que están aportando una nueva perspectiva acerca de esta cuestión. Uno de ellos es África, un continente complejo lleno de realidades conflictivas, pero que está encontrando en la agricultura orgánica un posible punto de partida para su independencia alimentaria.
Las mil recetas de la agricultura orgánica
La observación de las técnicas de cultivo orgánico en un contexto de economías emergentes es muy interesante, sobre todo porque obliga a los agricultores a tener un enfoque de los campos de una manera muy funcional. No existe una receta única para la agricultura orgánica, sino un complejo sistema de técnicas que conducen a diferentes resultados, especialmente teniendo en cuenta el medio ambiente y los recursos disponibles.
Un ejemplo es el de David Mugambi y su granja en Tharaka Nithi: ha sido él quien ha insistido en que la agricultura orgánica es la clave para un suelo más sano, en la que, sin embargo, se combinan técnicas como la rotación de cultivos, para no agotar nunca por completo los recursos del suelo.
En su tierra, Mugambi intenta cultivar muchas verduras diferentes: batatas, mandioca, nueces de macadamia, plátanos y papaya, una fruta muy especial. Por lo tanto, no se trata sólo de pequeñas plantas de jardín, sino también de árboles, otra técnica, la de la agroforestación, que combina campos y árboles frutales.
El resultado es algo que abarca los principios de la agricultura orgánica pero que no está sujeto a unas determinadas reglas estrictas, sino que se reinventa continuamente para adaptarse a cada variable, territorial o ambiental.
