Diferencia entre los fermentos lácticos y los probióticos
La diferencia entre los fermentos lácticos y los probióticos afecta a una cuestión muy importante en el mundo de la nutrición sana y la salud de nuestros intestinos. Mucha gente cree que son sinónimos, pero no es así: de hecho, técnicamente, no todos los fermentos lácticos son probióticos, pero casi todos los probióticos son fermentos lácticos.

Fermentos lácticos
Para entender bien la diferencia entre los fermentos lácticos y los probióticos, es necesario comprender plenamente qué son los primeros y, en este sentido, también hay mucha confusión en el campo técnico: en la categoría de los fermentos lácticos hay microorganismos que producen ácido láctico a partir de la lactosa. Esta definición, como han subrayado los expertos, no dice mucho sobre las características de los propios organismos, sino que se refiere exclusivamente a su "dieta".
El término fermentos lácticos se utiliza a menudo para indicar el contenido de un alimento que puede ser bueno para nuestros intestinos, pero el tema es más complejo que eso. Para que un microorganismo tenga un efecto beneficioso en nuestro sistema digestivo debe llegar a nuestros intestinos de forma segura, y aquí es donde quizás la diferencia más importante entre los fermentos lácteos y los probióticos se hace presente.
Probióticos
Como os hemos anticipado, la diferencia entre los fermentos lácticos y los probióticos puede crear cierta confusión, pero para distinguirlos basta con tener presente la definición de la OMS: "organismos vivos que proporcionan un estado de bienestar al organismo receptor si se administran en una concentración adecuada". Al igual que los fermentos lácticos, en la mayoría de los casos estos organismos producen ácido láctico, pero a diferencia de los primeros, sobreviven en el estómago y logran asentarse positivamente en el intestino.
De hecho, estos organismos son capaces de llegar a la mucosa intestinal, un área del intestino donde se concentran los organismos necesarios para nuestra salud, y se "funden" en uno con lo que se llama la microbiota o flora intestinal. Para que un probiótico se defina como tal no sólo debe ser un microorganismo específico, sino que también es importante que se tome en las cantidades adecuadas para que sea eficaz.
